Llevo 8 horas entre carrera y BTT, no ha parado de llover ni un solo momento, hace frío y viento. No me siento las manos ni los pies. Sin embargo, el resto de mi cuerpo se siente bien, seco y sin problemas. ¿Qué elecciones he hecho para llegar a esta situación? El Gore-Tex, o la falta de él, tiene mucho que decir…

La teoría de las tres capas

Siempre he sido un defensor de esta teoría, que se puede resumir así:

1ª capa: capa seca, previene la acumulación de sudor, evaporándolo.

2ª capa: capa caliente, no necesario en entornos cálidos.

3ª capa: capa aislante, permite que el viento, lluvia o nieve entre en contacto con nuestra piel.

Solo lo he estado aplicando a tronco, brazos y piernas. Pero, ¿qué pasa con manos y pies?: deberíamos de plantearnos algo parecido y ahí estuvo mi fallo. Mis guantes y zapatillas no respetaban estos principios.

Aunque no hace falta en climas templados, practicando alpinismo he llegado a llevar un doble guante: una primera capa y otra segunda-tercera capa combinada, con Gore-Tex .

Una solución

Si vas a una competición con riesgo de lluvia o nieve, tanto tus guantes como tus zapatillas deberían de tener un recubrimiento exterior de Gore-Tex o tejidos equivalentes.

Después de dos experiencias con lluvia y frío (además de en el Sherpa Raid también me pasó en Raidaran ), me parece esencial incluir esta tercera capa en tu equipamiento. Ahorrarás malas sensaciones, ampollas, posibles abandonos…

Por contra, no se te ocurra llevar este material en climas cálidos y secos, ya que es un tejido demasiado caluroso para estos entornos.

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