Llegó el primer objetivo de la temporada, el Pyrene Raid , un Raid de Aventura que en su categoría Aventura duró 21 horas. No se puede esperar nada más del Pirineo Aragonés: pura belleza en la roca y en sus bosques. La organización por parte del Club Peña Guara y Jorge García Pardos (alias Jorgito) siempre es distintivo de muchísima calidad en cuanto a la organización en sus recorridos. Es la cuarta vez que disfruto de su buen hacer, después del Raid de Riglos y las dos ediciones del Raid del Sobrarbe, todos ubicados en la provincia de Huesca (España).

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El camino hacia el Pyrene Raid

En esta ocasión me acompañaban en este Raid de Aventura dos compañeros por los que no pasan los años: Javi Piñera, experto montañero ilicitano con el que he aprendido de mountain bike en unas horas más que en muchos años; y Julián, compañero con el que me inicié en los Rogaines y con el que me quedé segundo en el BeRogaine, la primera carrera que se organizó de este tipo en el País Valencià.

Los valores del equipo y objetivos respecto a esta carrera eran muy claros, disfrutar sin mirar el resultado, hacerlo lo mejor posible y, como reto muy claro, hacer todas las secciones, recortando los recorridos para que diera tiempo a todo (En España todos los PCs suelen ser optativos y vamos sumando puntos).

Éramos tres navegadores en el equipo con mucha experiencia, y el único obstáculo era la poca experiencia que teníamos como equipo, ya que los tres nunca habíamos corrido juntos.

Esto se notó en algunos detalles que comentaré, pero para un equipo recreativo como el nuestro, no fue nada importante. Eso sí, a mí, como Educador Físico especializado en Aventura, me gusta anotar estos errores, para así poder asesorar mejor a mis clientes.

Personalmente, afrontaba el raid muy preocupado, con molestias en aductores y psoas ilíaco. Después de meses entrenando a la perfección, las últimas semanas habían estado llenas de malas sensaciones y fisioterapia. A falta de un análisis más profundo, creo que tengo que profundizar mucho más en el trabajo de movilidad y estabilidad de la cadera. Y a esto hay que unirle una técnica muy mejorable de la pedalada (rodillas demasiado abiertas y talones pegados) que espero corregir con ayuda de un biomecánico.

Sección 1: trekking

Comenzamos desde Piedrafita de Jaca. Julián y yo salimos con la idea de hacer 5 PCs (puntos de control) más la prueba sorpresa. A un ritmo lento pero constante fuimos navegando sin problemas. La prueba especial, finalmente era un laberinto con tres PCs a encontrar. Julián demostró una grandísima habilidad en la prueba y solucionamos el reto bastante rápido.

Mirando el mapa ahora, pienso que podríamos haber sumado más puntos eligiendo otro recorrido. La estrategia siempre ha sido un punto débil en mi caso, y eso que he mejorado mucho con los años.

Volviendo a la AT (área de transición), nos preparamos para la BTT. Nos retrasamos unos minutos, ya que mi bolsa de la ropa no estaba en la AT y tuve que subir al parking a cambiarme.

Nos falló la comunicación a la hora de organizar la transición, o, posiblemente, hubiera sido una buena opción haber hecho el trekking con la ropa de bici: las secciones no son largas como en las carreras de expedición y es una incomodidad que se puede asumir.

Sección 2: BTT + O-Pie

La segunda fase de este Raid de Aventura empezó camino de Tramacastilla, donde subimos por una larga pista hacia el Embalse de las Paúles, con la Sierra de Partacua de fondo vestida de blanco.

Mis sensaciones eran encontradas. A nivel de resistencia, me sentía muy cómodo y con energía de sobre. Mientras, sentía el dolor constante de mis aductores, y eso no me dejaba disfrutar del todo del recorrido. A veces estos dolores se extendían a glúteos, lumbares… ¡tocaba sufrir!

Una vez pasado el embalse, continuamos por pista hacia uno de los recorridos más bellos que recuerdo haber hecho en mi vida como corredor de aventura: el trekking del Barranco de la Balsera. Un auténtico paraíso de roca, nieve y agua nos envolvía en un ambiente mágico, enmedio de la lluvia que hizo su aparición para complicarnos las cosas.

De vuelta a la bicicleta, las cosas se complicarían una vez llegamos a la presa del Embalse de Escarra, ya que para llegar a la AT ubicada en Sállent de Gállego, tuvimos que pasar por un tramo muy técnico y lleno de barro del que no había escapatoria.

La subida empujando la bici la hicimos a buen ritmo, pero la bajada desde el Collado del Pacino fue un infierno, besando el barro un par de veces. No pedaleé mucho, pero por lo menos en algunos tramos conseguí hacer “el patinete” gracias a la tija telescópica que me permitía ir más bajo.

Mientras, Piñera bajaba con maestría por las sendas, en una especie de baile equilibrista, mezcla de una técnica de BTT descomunal y agilidad para sacar el pie en el momento oportuno y no acabar en el barro. Mucho que aprender de este maestro.

Hasta arriba de barro llegamos por fin al polideportivo de Sállent de Gállego, la AT2 donde planificaríamos las siguientes dos secciones. En esta sección 2 habíamos hecho toda la bici y la mitad de la O-Pie, así que ahora tocaba retomar la táctica de recortar.

Sección 3: trekking

Observando el mapa de la S3, tocaba escoger entre hacer un bucle más largo y buscar la prueba especial del rápel o hacer un bucle corto. Nos decidimos por la segunda opción. Julián tomó el liderato de la navegación y yo me mantenía como navegador de apoyo.

Nos lo tomamos con calma e hicimos 3 PCs en poco más de 45′, pasando por el bello Embalse de La Sarra. Sin más, pasamos a hacer el Kayak.

Sección 4: Kayak

Dirección sur nos encaminamos Piñera y yo al Embalse de Lanuza, donde remamos hacia 2 de los 3 controles con bastante efectividad. Dudamos de hacer el tercer punto, pero pensamos que era un buen movimiento hacer la siguiente sección antes de que anocheciera.

Siempre me quedo con ganas de remar más en estos Raids de Aventura, pero la decisión fue acertada.

Sección 5: BTT

Piñera decidió que debíamos volar hacia Panticosa, así que me decidí a seguirle todo lo que podía. La senda oeste del Embalse de Lanuza era todo un sube-baja. Yo me encomendé a seguir la trazada de Piñera, que me esperaba intencionadamente. Fue una auténtica clase de BTT, con acelerones para superar cuestas y bajadas raudas, mientras Piñera me gritaba “que disfrutara el recorrido”. Es un placer siempre aprender de los grandes.

Nos dejamos el último PC, por miedo a perder demasiado tiempo en un tramo técnico. Posiblemente hubiera dado tiempo a hacerlo de sobra, pero de eso se trata estas carreras, de tomar decisiones.

Sección 6: trekking

Nuestra llegada a Panticosa, AT3 fue decepcionante. Julián no había llegado (el corredor que descansa hace de asistencia), para sorpresa nuestra. Nos tocó esperar unos 45′ hasta que pudimos cambiarnos de ropa para la última sección del sábado, totalmente nocturna.

Y es que en estos momentos ves la importancia de mantener equipos fijos y desarrollarse con ellos. No avisamos a Julián de que la idea era hacer la BTT lo más rápido posible. Julián decidió quedarse en la AT2 con otros asistentes de nuestro Club. Perdimos un tiempo precioso. En un equipo estable, estos errores se aprenden y superan.

El trekking nocturno empezó mal, muy mal. Julián no conseguía ver bien el mapa, por lo que me quedé como único navegador. El primer PC tenía cierta complicación y no conseguí encontrar el camino. Después de decidir no hacerlo, nos encaminamos al siguiente. Perdí la concentración e hice un error mucho más grave. Un error de paralelo confundiendo una pista ancha con el camino que había que seguir.

La solución fue aun peor, atrochar campo a través por un bosque cerrado. Después de un momento de crisis, conseguí encontrar la senda. Retomamos el ritmo, y yo me encontraba ahora bastante bien. Empezó a tronar y apretar la lluvia. Julián se sentía incómodo y me apremió a llegar lo antes posible a la AT3.

Teníamos tiempo de sobra para hacer por lo menos dos PCs más, pero una vez en Pueyo de Jaca para completar los dos PCs de los miradores, Julián y yo discrepamos bastante. Él defendía que ya estaba bien, y yo que teníamos una hora para hacer 2 PCs cercanos y bajar directos a Panticosa. Al final llegamos a un punto intermedio, haciendo solo uno de ellos, para volver por carretera.

Llegamos con media hora de adelanto y yo me sentí muy frustrado. Al final tenía que recordar que teníamos un objetivo recreativo y no competitivo, así que mi enfado no tenía razón de ser.

Sección 7: O-Pie urbano

Nos levantamos la mañana del domingo con muchísima lluvia y las noticias de que la sección de BTT (que hubiera sido la 8) se suspendía por estar los senderos impracticables.

La salida, como todas las secciones urbanas, fue frenética. Muchas veces en este tipo de secciones en salida en masa suelo hacer bastantes errores, pero esta vez fue bastante bien y en seguida nos encaminamos hacia la sección final del Pyrene Raid.

Para este Raid de Aventura he sentido que mi concentración estaba mucho más en forma que en el II Raid Valle de Lecrín. A pesar de sentir constantemente un dolor en los aductores, me he mantenido con la mente en el mapa. La solución, limitar el uso de pantallas y dedicar mi tiempo libre a la lectura.

Sección 8: trekking

El colofón final del raid era un trekking que hicimos en su totalidad corriendo, marcando uno de los mejores tiempos de la sección. Piñera tenía muy claro por dónde ir y me marcó un ritmo exigente, pero que yo estaba feliz de poder seguirle. Mi compañero se sentía pletórico y yo disfruté mucho de sus buenas sensaciones.

Finalmente, acabamos otro Raid de Aventura, clasificando los vigésimo novenos de 48. Una clasificación a media tabla muy meritoria, fruto de una estrategia correcta, conservadora e inteligente. Optimizamos al máximo nuestras fuerzas, y la experiencia fue todo un éxito. Cuando disfrutas, y encima quedas bien en la clasificación, no se puede pedir nada más. Ha sido un placer presenciar la vuelta de mis compañeros Piñera y Julián a los Raids de Aventura. Que nos encontremos en muchas más aventuras.