Una vida entregada a la aventura, Edurne Pasabán, la chica que solo quería escalar con sus amigos, ha traspasado barreras físicas y mentales para convertirse en la primera mujer de la historia en escalar los 14 ocho miles, las montañas más altas del planeta Tierra. Pero este legendario éxito no ha sido casualidad, pues Edurne ha llevado un entrenamiento bien planificado desde los 14 años, en el momento que empezó a escalar en roca con el Club Alpino Uzturre .

OiankoChoperenaGurruchaga, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

14 ocho miles

La carrera de Edurne Pasabán como deportista ha sido ejemplar, empezando por la escalada en roca con su club, para acabar haciendo el reto máximo del alpinismo, ascender los 14 ocho miles del planeta Tierra, además de ser la primera mujer en completarlo. Así, podemos resumir su progresión:

  • Con 14 años se inicia en la escalada en roca.
  • Empieza a encadenar ascensos en Pirineos y Alpes.
  • Con 16 años asciende el Mont Blanc, el Cervino y el Monte Rosa.
  • De los 17 a los 23 escala montañas cada vez más altas, como las cumbres ecuatorianas del Chimborazo, Cotopaxi, Tungurahua, el Guagua Pichincha y de Perú como el Nevado Ishinca y el Urús.
  • A los 25 años hace su primer intento a un ocho mil, el Dhaulagiri.
  • A los 28, asciende su primer ocho mil, el Everest.
  • A los 32 años, después de un dramático descenso del K2, que le llevó al hospital, tuvo una crisis en el que estuvo a punto de dejar su carrera alpinística. Retomó el proyecto con amigos íntimos y evitando la repercusión mediática.
  • Con 37 años acaba de cumplir su reto de los 14 ocho miles, con la cumbre del Shisha Pangma.

Como ves, su carrera como alpinista es fruto de un esfuerzo constante durante 23 años, con ascensos más altos y complejos. Así es como debe ser la progresión de cualquier deportista, progresiva y constante, sin prisas en completar los máximos retos. Aun así, hay que tener en cuenta que toda carrera deportiva (como la vida), puede tener sus altibajos, como los tuvo Edurne Pasabán después de completar el K2.

La precipitación puede desembocar en lesiones, demasiados sacrificios psicológicos y sociales y una caída de la motivación si nos quedamos sin retos por una carrera meteórica.

Edurne, la emprendedora

Una vez retirada de proyectos alpinísticos, cambió a otros objetivos bien diferentes, por lo que tuvo un hijo, ha participado en pruebas de mountain bike y desarrolló una carrera emprendedora dando conferencias, talleres prácticos y salidas al aire libre para empresas con el fin de desarrollar el trabajo en equipo.

Además, tiene dos libros publicados:

Fundación Edurne Pasabán

La Fundación Edurne Pasabán – Montañeros por el Himalaya se dedica a facilitar el acceso a la educación de los niños y niñas nepalíes.

La fundación colabora en la creación de un orfanato, además de ayudar después del terremoto de Nepal del 2015. Tiene proyectos educativos en las poblaciones de Sama y Saipal.

En definitiva, Edurne es toda una inspiración en el plano deportivo y humano, un espejo en el que deberíamos de mirarnos y motivarnos.