Cuando me inicié a las Carreras de Aventura allá por 2009, no sabía el grado de emoción que me traspasaría a lo largo de toda la carrera. Mi compañera Belén y yo nos plantamos en la población de Arroyo Cerezo (Valencia) sin saber muy bien dónde nos estábamos metiendo. Lo que sucedió fue una sucesión de alegría, confusión y vuelta a la sorpresa que no había vivido en todos mis años participando en eventos deportivos. Nos hacíamos fotos cuando encontrábamos un Punto de Control (PC), y también nos apoyábamos y nos abrazábamos, como en la desastrosa segunda sección en la cual nos equivocamos en casi todo. ¿Y me preguntas por qué corro Carreras de Aventura? Hay tantas respuestas posibles…

Para explicar estas emociones que me brindan los Raids, voy a comentar algunas de las frases de corredores legendarios como Ian Adamson.

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“Los Raids de Aventura son un deporte inusual, parte aventura, parte carrera, parte experiencia humana”. Ian Adamson.

Efectivamente, las Carreras de Aventura sobrepasan lo que es una simple carrera. Estamos hablando de varias horas compartiendo esfuerzos, emociones y errores con compañeros de equipo. Cuando corro carreras de orientación yo solo, (y los que me conocen saben que intento participar en los circuitos locales de orientación a pie y en bicicleta), no siento lo mismo.

Son eventos salvajes, donde estás tú con tu equipo afrontando obstáculos naturales durante varias horas. Pero aun así, me siento como en casa, pues avanzo con mi familia aventurera, un equipo que me apoya si me caigo, que se ríe y que llora si es necesario.

En las Carreras de Aventura todos los componentes básicos de la vida se comprimen y amplifican”. Ian Adamson

En un evento de varias horas te pasan tantas cosas como en meses de una vida normal. Entras en un universo paralelo donde no paras de tomar decisiones, solucionas problemas inesperados y celebras tus éxitos a la velocidad del rayo. Si a esto le añades que estás viajando por terrenos desconocidos, el pack está completísimo.

Y esto es de los aspectos más positivos que me llevo a casa, ya que una experiencia tan intensa como la de participar en una Carrera de Aventura me hace más fuerte mentalmente, con más herramientas para superar los obstáculos que te pone la vida.

Al fin y al cabo, nuestro día a día es una Carrera de Aventura de la mayor duración posible.

Triatletas, corredores de resistencia y otros están buscando “el paso siguiente”. Liz Caldwell y Barry Siff.

Somos muchos, aunque deberíamos de ser todos, los que intentamos tener un sentido de propósito fuerte en la vida que nos levante cada mañana con ganas de comernos el mundo.

Tenemos la suerte de poder elegir entre una gran cantidad de proyectos, aficiones, deportes… pero yo elijo las Carreras de Aventura. Para mí hace tiempo que dejó de ser un deporte en el que compito para ser mucho más: un estilo de vida, una manera de afrontar semana tras semana, llena de movimiento, naturaleza y mucha, pero que mucha alegría.

El cuerpo se rompe lo suficiente para empezar a descubrir nuestra conexión universal y la verdadera existencia de que somos mucho más que un cuerpo, el inicio de dejar ir nuestro ego. Liz Caldwell y Barry Siff

Tras esta frase tan metafísica y filosófica se encuentra el gran poder transformador que tiene participar en Carreras de Aventura.

Si observáis la foto de arriba, me parezco muy poco a esa persona del 2009. Y toda esta transformación viene cuando después de tantas horas de esfuerzo, luchando por avanzar en un terreno inhóspito, de correr bajo la lluvia, soportar el frío, de moverte en horas nocturnas mientras el mundo duerme…

Hoy por hoy soy una persona mucho más centrada, más constante, capaz de afrontar problemas, que cuida de sus compañeros y se deja ser cuidado.

Mi amor por los Raids de Aventura es amor por la vida. Ian Adamson

Qué bonito acabar con una frase así, que resume el por qué sigo participando en Carreras de Aventura 15 años después.

Salir a la Aventura cada día, tocar la naturaleza, saber que cada entrenamiento, cada minuto en movimiento me lleva a otra experiencia más, con mi equipo, en un entorno extraño y retador para mí; no hay nada que me haga más feliz y me motive más y me haga sentir que esta vida es maravillosa y merece ser vivida.